NOTAS PARA UNA FUTURA ACTIVIDAD ARQUITECTONICA: LO ECOLOGIZANTE FRENTE A LO EXCLUYENTE  

NOTAS PARA UNA FUTURA ACTIVIDAD ARQUITECTONICA: LO ECOLOGIZANTE FRENTE A LO EXCLUYENTE  

 

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 Secuencia de los escritos que han dado pie a este texto

1.En Septiembre de 2019, la editorial de la Universidad de la Alicante publicaba mi libro Arquitectura In-dependiente, escrito dos años después de mi despedida de la Universidad.  El libro desarrollaba la historia y la teoría de los acontecimientos, prácticas y enunciados que habían sucedido a lo largo de 20 años, 1997-2017, los años en los que yo había estado al frente del Área de Proyectos Arquitectónicos. A lo largo del libro aparecía por primera vez, y como forma de entender lo que había sucedido en las aulas, el concepto de lo ecologizante arquitectónico.  Un argumento a la vez filosófico y político que nombraba y explicaba tanto lo sucedido entre nosotros y nosotras, como su relación con una serie de prácticas profesionales, teorías, enunciados y textos diversos que estaban aconteciendo fuera de la Universidad.

2. Entre febrero y junio de 2020 en la UTS de Sídney, propuse como programa para una asignatura optativa un trabajo de investigación centrado en revisar los contenidos del libro Delirio de Nueva York (Rem Koolhaas1978, Gustavo Gili 1997). Esa revisión de los contenidos del libro se hizo redibujando la famosa portada a la luz de los argumentos que habían tenido lugar en nuestras conversaciones. La elaboración posterior que hice de ese libro, a mi regreso de Sídney, es uno de los argumentos principales de este escrito centrado en la idea de exclusión.

3. El 25 y 26 de enero de 2020 fui invitado a impartir un taller para los profesores del Taller Danza. Tuvo lugar en La Pedrera, Uruguay.  BEPPA (Brillos eróticas y parentescos en proyecto arquitectónico). Este fue el enunciado inicial del Taller:El Taller B.E.P.P.A. tiene como objetivo movilizar en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo Universidad de la Republica el ecosistema docente de las “Cuatro fuerzas ecologizantes” en las que se basa el libro ARQUITECTURA IN-DEPENDIENTE de Jose M. Torres Nadal.  2019 (Univ. De Alicante).  Una movilización que busca expandir los registros de trabajo habituales de cada fuerza _Estudiantes, Profesores Universidad y Arquitectura_ mediante la multiplicación de los parentescos arquitectónicos con las otras partes, especies y ecosistemas.

Posteriormente, entre enero de 2021 y diciembre de ese mismo año fui invitado como profesor asistente, junto con el arquitecto Diego Morera, a realizar un seguimiento y una consultoría externa de los distintos cursos del Taller. Fue en esos encuentros y conversaciones. y durante la redacción de las conclusiones, donde por primera vez se confrontaba la idea de lo ecologizante con otros enunciados que había elaborado anteriormente, como la cultura de la tierra, el elogio de la precariedad cultural o las reflexiones sobre el texto de Keller Easterling Diseño del medio. Saber cómo trabajar el mundo (Bartlebooth 2021).

4. GIRONA 2022 Durante estos estos últimos dos años los acontecimientos se han radicalizado y se han hecho mucho más exigentes y explícitos sus contenidos estéticos y éticos. Y esto ha sucedido en todos los sentidos y en todos los estamentos, y por supuesto en el espacio público y en la arquitectura. La pandemia y los innumerables matices que sobre su significado y sus consecuencias han ido apareciendo, a los que yo mismo he contribuido, (Mutaciones en el espacio publico, Bartlebooth 2021), ha desmitificado todos los argumentos escapistas acerca de la normalidad, la antigua y la futura. Simultáneamente, la conciencia profunda de nuestra vulnerabilidad nos ha permitido ir muy lejos en la construcción de nuestros afectos con muchos Y hemos aprendido a articular nuestros deseos y sueños en los mismos términos y con la misma intensidad y vehemencia con la que hemos producido, defendido y amado la arquitectura que nos pertenece. 

Este escrito inicia una reflexión sobre cómo quedan entrelazados estos cuatro espacios de trabajo, qué es lo que los ensambla y aglutina, qué es lo que los hace ser algo más que simples textos teóricos, y qué los convierte en producciones que funcionan a la vez entre la investigación /divagación teórica, y la producción material arquitectónica. Y utilizando la muy oportuna reflexión de Keller Easterling, cómo activarlos para pensar como diseñar el medio y trabajar el mundo, y cómo dejarnos trabajar nosotros y nosotras por él.


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¿Dónde quedo yo ubicado en este escrito?

Este un proyecto que a mis setenta y cinco años trata de dar sentido y testimonio a la experiencia profesional y académica adquiridas, pero sobre todo para evitar que esa experiencia funcione como el argumento patriarcal y como un automatismo inherente a la edad. Trato de sumarme a la vitalidad de tantas esperanzas y tantos de sueños y afectos, y seguir siendo parte militante de un gran proyecto colectivo en marcha, expresado en multitud de textos, voces, activismos, y practicas arquitectónicas. La edad, en mi caso, no puede operar como el baluarte de una experiencia: ésta, y no podía ser de otro modo, ha estado llena de equívocos y lugares comunes acerca de la modernidad, de educaciones heteropatriarcales varias y de todo tipo, y de tópicos, a cuál más reaccionario, sobre la propia historia de la arquitectura. Distintas formas de   inteligencias sin empatía, y destinos utilitarios que se querían eficientes para adornar y sofisticar un proyecto neoliberal que hemos descubierto que para nada coincide con el nuestro. Las experiencias que desarrollamos en la Escuela de Arquitectura de Alicante, me permitieron, y conmigo creo que a muchos y a muchas, alumnes y profesores, instalarme en una transición imprescindible: empecé siendo moderno y allí me hice ecologizante. Y ese proceso, ese pase, fue esencialmente colectivo. Hablar aquí y ahora, por lo tanto, en términos personales de una experiencia que fue colectiva, y de un proyecto futuro que es esencialmente plural y diverso en su colectividad, no deja de ser una fuerte contradicción. Pero sucede que ese proceso creativo de denuncia y crítica por un lado, y de afirmación futurista por otro, no puede avanzar sin un enfoque implacable hacia la desmitificación: la desmitificación de esas inteligencias que no paran de reclamar sus aportaciones a una nueva normalidad para un futuro sofisticadamente re-diseñado, de un futuro tecnológico revelador de impostadas seguridades y exitosas eficiencias. Y la primera de esas desmitificaciones, sin lugar a duda, siempre acaba pasando por uno mismo. En eso estamos.

En este sentido de desmitificación desearía que se leyera y asumiera este escrito al vincular por primera vez el trabajo expositivo arquitectura…. a pesar de delirio de Nueva York, ( Barcelona galería H2O, junio 2022) con toda la práctica arquitectónica que vengo en llamar ecologizante, la que hace hacer ecologías. Es un vínculo en construcción y que sé aún frágil y fragmentario, y cuya mayor limitación tal vez no sea la de su solitaria construcción, sino la reducción de la agencia política de lo ecologizante a la agencia política humana.  Pero uno tiene que sentirse atrapado en esa aporía para poder salir y entrar, y salir y entrar de nuevo, de los afectos personales para poder convertirlos en un proyecto más abierto que tenga también sentido para los demás. Un demás repleto de seres, cosas y materias vivas y vibrantes, más allá de lo humano.

 

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Exclusión y ecologización. Las dos cuestiones centrales enlazadas

Estos dos argumentos que dan título a este escrito, el concepto de exclusión por un lado y el de ecologización por otro, juntos, a pesar de su aparente distancia conceptual, es lo que creo que dotan de entidad filosófica y política al proyecto en el que estoy inmerso. El primero explora las razones de la violencia con la que han sido excluidos de la genealogía de la arquitectura todos aquellos seres humanos y no humanos, naturales y maquínicos, para los cuales se suponía que la arquitectura se construía. Esta es una cuestión central si queremos responder de un modo amable y afectuoso, sin prepotencia, a la pregunta de con quién queremos construir el futuro. El segundo, en vías de desarrollo, y por tanto no desarrollado aquí, verifica que lo ecologizante, ese conjunto de prácticas y teorías que hacen hacer ecologías no solo trata de enunciar y reunir lo que ya está sucediendo, sino afianzar y documentar la idea de que esas acciones, textos, asambleas, manifiestos etc. etc.  no son veleidades efímeras o artefactos “artísticos” que poco tienen que ver con la arquitectura. Es justo al revés: son esas representaciones efímeras y especulativas, afirmativamente precarias, las que situando en el centro de su reflexión creativa nuestras acuciantes controversias contemporáneas (migraciones, cambio climático, precariedad cultural, lo queer o el ecofeminismo, entre muchas otras), se han instituido como entidades arquitectónicas de pleno derecho. Y los numerosos objetos y formatos que les dan vida y las materializan, son la representación arquitectónica de nuestro tiempo.

Hay algo en común entre la lucha contra la exclusión, y la ecologización de nuestras practicas: ambas movilizaciones gravitan sobre conocimientos situados con los que convivimos cada día. Las exclusiones que operan en el mundo de la arquitectura, las que deciden en ámbitos académicos y profesionales lo que es y no es arquitectura, las que excluyen como formas de representación arquitectónica todas aquellas formas y formatos que no pasan por los edificios, son simétricas a las desregularizaciones y exclusiones sufridas por los movimientos migratorios, directamente implicados en el devenir del cambio climático, temas a los que Bruno Latour ha dedicado páginas tan lucidas como hermosas. Ambas tienen el mismo origen y están orquestadas por la misma ideología, por las mismas razones económicas, culturales y políticas. La exclusión del otro y de lo otro es la misma en ambos casos, la misma raíz y las mismas consecuencias. Y las practicas ecologizantes son todo lo contrario de estas exclusiones: es su hospitalidad, tal como de ella habló J. Derrida, la que moviliza afectos y cuidados como formas de inclusión y atención a lo extranjero, para contrarrestar el narcisismo y el patriarcado, en arquitectura y en tantas otras disciplinas, como sistema de organización del mundo.

 

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arquitectura …a pesar de Delirio de Nueva York

En el inicio de este escrito describo cómo un trabajo académico en Sídney me permitió investigar la intuición inicial de que el libro Delirio de Nueva York fundamentaba ese sistema de exclusiones. El libro de Rem Koolhaas fijó los dos argumentos centrales sobre los que se ha fundamentado la práctica y la docencia arquitectónica del siglo XX, y con los que seguimos conviviendo. En primer lugar al proponer al edificio como la única representación posible de la arquitectura; en segundo lugar que el único ser con capacidad para hacer y deshacer, para pensar y dirimir lo que es y lo que no es arquitectura es el arquitecto, el arquitecto_hombre_estrella  por supuesto. El trabajo posterior me permitió documentar cómo ese sistema de exclusiones había construido la epistemología de la arquitectura contemporánea. He aprendido de Paul B. Preciado, especialmente leyendo y releyendo su libro Yo soy el monstruo que os habla (Anagrama 2021), la imperiosa necesidad de fundamentar adecuadamente la epistemología de lo nuevo que queremos construir. Y eso no puede hacerse sin entender y desmontar la que hemos heredado, aquella que automáticamente nos hace hacer más de lo mismo, aquella que nos hace renunciar a pelear por “futuros mejores”. Hay que asumir sin complejos, vigorosamente, que el encantamiento que estábamos viviendo forma parte esencial del antropocentrismo por el que estamos pagando un precio inmenso todos los seres y materias del planeta. Ante él, y ya desde mi experiencia en Alicante, asumo lo ecologizante como el argumento arquitectónico en el que insertar afirmativamente nuestras formas de resistencia al antropocentrismo. La exposición fue el formato de comunicación y la representación material de esa re-creación epistemológica alternativa

Los tres documentos que resumen los materiales de la exposición que tuvo lugar en junio de 2022 en la galería H2O de Barcelona son los siguientes:

  1. El texto desarrollado en junio de 2020 a la vuelta de Sídney, expandiendo los argumentos iniciales del trabajo de curso inicial, y explicitando los argumentos que el libro había omitido, y que de haberlos incluido, hubiera creado con toda seguridad una historia de la arquitectura alternativa.
  2. El video de la exposición que da cuenta de las acciones que se hicieron para poder construir las distintas piezas del montaje: las gallinas y los mapas, las mochilas para llevar la arquitectura a cuestas, o la construcción de la barca de los disidentes. El video recoge los nombres de los amigos y amigas sin los cuales ese trabajo hubiera sido imposible.
  3. Los textos publicados en Instagram en el que se explica una a una las distintas piezas del montaje, su relación con el dibujo de la portada inicial y las realidadesficcionadas que ellas relatan.
  4. La hoja resumen que leímos en la inauguración, y las fotografías que Jose Hevia hizo de ella:

(hoja resumen) arquitectura… a pesar de delirio de nueva york:
En 1978 se publicó el libro de Rem Koolhaas DELIRIUS NEW YORK y en España se tradujo por DELIRIO DE NUEVA YORK en 2004 editado por Gustavo Gili. Este libro ha instituido en bucle y por el procedimiento binario de exclusión, los enunciados sobre los que se ha fundamentado la arquitectura contemporánea. El bucle repetía una y otra vez que el arquitecto, el arquitecto estrella, es el único ser en la creación capaz de gestionar el espacio público o privado. Su metodología propone exhaustivamente que la única representación posible de la arquitectura es a través de sus edificios.

Para fundamentar estas teorías fueron excluidos de la historia que el libro construye sobre Nueva York todos los registros de género, las diversidades nacionales, la vida de los cuerpos distintos, o la de los animales, plantas, microorganismos y otros seres vivos, además de todas las propuestas culturales y políticas alternativas que a finales del siglo pasado conformaban la vida cultural de la ciudad, y por ende la cultura del mundo. El proyecto como sistema de exclusiones fue formulado de una manera tan contundente que ha convertido desde su publicación a Delirious New York en mucho más que solo un libro: es un proyecto metapolítico que ha instituido gran parte de las formas de gobernanza del espacio público de la ciudad. Sobre sus enunciados culturales y políticos han pivotado, hasta muy recientemente, gran parte de las prácticas culturales arquitectónicas y urbanas contemporáneas, y han instituido buena parte de la agenda académica para la docencia de la arquitectura.

Esta exposición, que se suma como práctica arquitectónica a aquellas arquitecturas que ya no parten de los enunciados de DNY, explora otras materialidades basadas en el disenso, el humor, los lenguajes vagabundos no normativos, y la atención a lo precario cultural para reconstruir la arquitectura de aquella emblemática portada. Son los lenguajes de un medio que activa la idea de la arquitectura ecologizante, la arquitectura que hace hacer ecologías.

Las imágenes con las que se redefine el dibujo que en su día hizo Madelon Vriesendorp son:

1_El mundo tiene forma de gallina.

 

2_Long Island vive en las plantillas de dibujo quemadas

3_Mi corazón tendría la forma de un zapato si en cada aldea hubiera una sirena (Verso de F.G.L. en Poeta en Nueva York).

4_La naturaleza es la consagración de la libertad.

5_Mochila para llevar el ego-delirio a cuestas.

6_El origen de la disidencia y la fuga hacia lo ecologizante.

Y el video arquitectura….a pesar de delirio de nueva york, realizado por Sandra Prats a partir de videos de José M Torres Nadal.

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Ruben G. Radioboy + Fotografía de Ruben G. Radioboy +

José María Torres Nadal

José María Torres Nadal (1947) arquitecto y doctor por la ETSAB (Bacelona 1973) profesor de la misma universidad 1978-1997, catedrático de la Universidad de Alicante 1997-2017 y actualmente colaborador honorifico de la Escuela de Arquitectura Universidad de la Republica de Montevideo. 

Su trabajo profesional ha sido publicada en el libro  Arquitecturas TorresNadal: un trabajo, con prólogo de Robert Venturi y textos de Toyo Ito y su obra “Auditorio en La Vila Joiosa” fue seleccionada para la exposición “On Site: New Spanish Architecture” en el M.O.M.A. de Nueva York (2006). 

Fue director de la mítica colección de libros de arquitectura, ARQUILECTURAS. Su experiencia docente ha sido compilada en el libro Arquitectura In-Dependiente, con prólogo de Andres Jaque, y versa sobre los métodos, objetivos y los contenidos desarrollados en la Escuela de Arquitectura de Alicante. En esta escuela se definió por primera vez la arquitectura como una práctica critica colaborativa y ecologizante (que hace hacer ecologías). 

Actualmente investiga a través de la practica cultural de ediciones, exposiciones, e instalaciones sobre la ecologización de la arquitectura;  la inserción de la arquitectura  en  la Cultura de la Tierra;  y las formas de afirmación arquitectónica contenidas en las practicas de la TERCERA INSTITUCION: los espacios que como las bienales, museos, practicas editoriales, residencias artísticas, están redefiniendo las practicas estéticas que atraviesan la cultura imperante y abren una discusión/acción entre lo institucional establecido y lo anárquico cultural libertario por venir